Globalización versus deslocalización

Empresa Familiar Opinión
Por Carlos Soto Gerente de Consultoría de Tactio

Hace ya décadas que oímos hablar de la globalización del mercado y es cierto que la economía mundial está sufriendo cambios, cada vez más frecuentes, sobre la forma de trabajar de las empresas y los diferentes agentes del mercado.

La Real Academia de la Lengua define el término globalización de la siguiente manera: la tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales. Ejemplos claros de globalización en los que las empresas no tienen fronteras físicas los encontramos en entornos digitales, donde se ha demostrado que con un ordenador, una página web y poco más se puede hacer llegar cualquier producto o servicio a cualquier rincón del mundo.

No obstante, esta globalización requiere una serie de servicios y empresas locales para realizar una labor tan primordial como es hacer llegar el producto al cliente o usuario final. Visto de esta manera, parece que la globalización solo está al alcance de empresas digitalizadas y/o multinacionales. En estas últimas queremos centrar el artículo: son muchas y muy diversas las multinacionales capaces de ofrecer productos cotidianos que podemos adquirir en mercados locales muy alejados de su origen, sin que ello afecte a su competitividad como compañía.

¿Se puede ser competitivo en destinos remotos?

La respuesta a esta pregunta está en el concepto de deslocalización de determinados procesos productivos. Efectivamente, una empresa multinacional tiene muchas ventajas competitivas por el mero hecho de aprovechar economías de escala, pero existen dos barreras muy importantes para ellas que dificultan poder operar de esta forma: la distancia y el tiempo.

Imaginemos una compañía líder mundial, que tiene su gran factoría central en la India y debe distribuir desde ahí el 100% de sus productos a todo el mundo y en un plazo razonablemente rápido. Mientras hablemos de productos transportables en avión, más o menos podríamos llegar a cubrir dichas expectativas. Pero en el momento en que el producto adquiere unas ciertas dimensiones, tendríamos la problemática de tener que trasladarlo por tierra o mar. Y es en este momento en el que la variable tiempo deja de cumplir con las necesidades de los clientes.

Es este factor primordialmente el que ha llevado a las grandes empresas multinacionales a deslocalizar determinados trabajos, ya que así consiguen estar más cerca de sus clientes. Por tanto, las multinacionales han conceptualizado la globalización con un saber hacer global y tratando de estandarizar procesos, pero siendo conscientes de la necesidad de apoyarse en las empresas locales para controlar mejor la variable tiempo. Y aquí es donde adquieren importancia nuestros protagonistas, las pymes familiares españolas.

La pyme familiar: importante y necesaria para la multinacional

Por increíble que parezca, muchas de las multinacionales que operan en nuestro país se apoyan en empresas locales (normalmente pymes familiares) para obtener el servicio o producto que tanto necesitan para complementar y completar su propuesta de valor. De esta manera, pueden cubrir las expectativas de todos sus clientes en el mercado objetivo. No obstante, para que esta circunstancia se dé, es necesario que la pyme familiar española entienda la necesidad de profesionalizarse. Solo de este modo resultará atractiva para las multinacionales como proveedora y socia de su desarrollo en nuestro país.

La deslocalización es el factor estratégico para corregir y controlar las variables distancia y tiempo

Recientemente he tenido la oportunidad de trabajar con una empresa del sector industrial que se ha visto inmersa en un profundo cambio de mentalidad y enfoque para poder adaptarse y cubrir las necesidades de sus clientes, todos ellos multinacionales. Las grandes compañías han encontrado en nuestro cliente la respuesta a sus principales exigencias: calidad, servicio, confianza y precio. Y todo ello se ha traducido en una mejora de las previsiones de crecimiento para el próximo año, superior al 20%, y su reconocimiento público como referente ante otros proveedores y competidores.

Cómo conseguir que una multinacional se fije en una pyme

Empecemos a dar respuesta a esta pregunta por el principio. Por supuesto, es necesario ofrecer un producto o servicio por el que las multinacionales tengan afinidad y necesidad. Pero con esto no basta.

La pyme familiar debe ser modélica en términos de eficacia y profesionalidad, tener una visión clara de futuro y un claro afán por la superación constante y la mejora continua. Para ello, es requisito imprescindible el máximo compromiso de la propiedad y la dirección de la empresa, implicar al conjunto de la organización y contar con algún tipo de plan que refleje las grandes metas y objetivos del proyecto empresarial. Todo ello es fundamental para resultar atractivo a los ojos de cualquiera y, en particular, de las grandes corporaciones y multinacionales.

Y por supuesto, para que cualquier proyecto empresarial sea viable, es necesario contar con el equipo de profesionales adecuado, bien dirigido y organizado, debidamente formado en el conocimiento y uso de las técnicas y métodos de trabajo más modernos y perfectamente motivado (políticas de recursos humanos) y alineado con los intereses corporativos. A los clientes siempre les digo que en un equipo los jugadores no ganan si no hay entrenador y el entrenador solo no puede ganar los partidos.

Deslocalización: una oportunidad para la pyme familiar

En un contexto tan globalizado como el actual, la deslocalización es el recurso de las grandes empresas y multinacionales para poder cubrir con garantías algunos eslabones de su cadena de valor, en mercados especialmente alejados y/o desconocidos. Es decir, la deslocalización es el factor estratégico para corregir y controlar las variables distancia y tiempo. Y las pymes familiares constituyen para muchas multinacionales la solución adecuada, la respuesta idónea a sus necesidades concretas, el perfecto compañero de viaje.



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