Entrevista a Galo Gutiérrez Monzonís, Director de Industria y PYME

MUNDO PYME
Por Óscar Rodríguez Vaz, dircom de TACTIO

La economista italoamericana Mariana Mazzucato defiende que la política económica de un país debe estar “orientada por un propósito y un resultado determinados”. Es precisamente la defensa de ese concepto -el enfoque hacia los resultados- lo que ha marcado la larga trayectoria de Galo Gutiérrez Monzonís en el ámbito público.

Ello, junto a su estrecha relación con la gestión de los fondos europeos Next Generation EU, le hacen pleno merecedor de ser entrevistado en este espacio que siempre había estado dedicado a personas emprendedoras del ámbito privado.

Gutiérrez Monzonís, ingeniero industrial, MBA y actual Director General de Industria y Pyme del Ministerio de Industria de Comercio y Turismo, ha ostentado diferentes responsabilidades en la Administración local y, sobre todo, en la Administración General del Estado, vinculado especialmente a la industria. Quizás por ese compromiso y por “su destacado papel en la transformación digital y la innovación empresarial”, fue nombrado Ingeniero del Año en 2019 por el Colegio y la Asociación de Ingenieros Industriales de Madrid.

“Los fondos europeos permitirán hacer en menos tiempo el camino que ya estaba previsto”

¿Cómo ve a la industria española?

Se espera que los avances en el proceso de vacunación y el levantamiento de las restricciones a la movilidad incidan positivamente en la actividad económica e industrial. De hecho, la Encuesta de Coyuntura Industrial (ECI) señala que el Indicador de Clima Industrial ha mejorado en abril de 2021 y que las expectativas de producción han vuelto al terreno positivo (+6,4 puntos). En cualquier caso, quiero expresar mi reconocimiento a las empresas industriales por su comportamiento en los momentos más difíciles de la pandemia,
cuando se pusieron a disposición de las autoridades para ayudar en lo necesario.

¿Cómo calificaría la actuación del Gobierno en materia económica desde que estalló la pandemia?

La respuesta de las instituciones comunitarias y de los gobiernos de los principales países ha sido muy diferente de la de la crisis de 2008, cuando se impusieron los ajustes fiscales. Y la actuación del Gobierno español ha estado alineada con la de los otros países de la Unión Europea. Desconociendo de inicio la profundidad y duración del impacto, se ha optado por paliar los efectos del parón de la actividad económica. Principalmente en dos ámbitos: el empleo y la actividad empresarial. Los instrumentos principales han sido los ERTEs y los ICO.

El empresariado pyme alaba la idea de los ICO y los ERTEs, pero critica su implementación por caótica y poco clara.

En toda actuación masiva puede haber problemas de ejecución y es habitual echar las culpas a la parte pública.
En el caso de los ERTEs, con independencia de la carga ingente de datos que ha caído sobre el Servicio Estatal Público de Empleo, la parte privada no siempre ha dado la información correctamente desde el primer momento.

Con el tiempo, todos estos problemas se han ido resolviendo. En cuanto a los avales ICO, el Estado corre con el riesgo pero tenemos que entender
que se trata de una operación a tres bandas: el ICO, los bancos que gestionan los préstamos garantizados y la empresa beneficiaria de estos. En operaciones de cierta complejidad, el diablo está en los detalles.

Parece que todos estamos de acuerdo en que la decisión de encarar el problema sin titubeos para evitar
el colapso de los mercados por falta de liquidez ha sido acertada. En mi opinión, el Gobierno ha hecho un buen diseño y la Administración ha estado a la altura del desafío.

¿Qué acciones de apoyo a la actividad empresarial destacaría?

Para garantizar la liquidez de las empresas se optó por una actuación a gran escala de avales públicos a través del ICO. También, mediante las sociedades públicas encuadradas en la Dirección General, la Empresa Nacional de Innovación (ENISA) y la Compañía Española de Reafianzamiento (CERSA), se ha acompañado a las pymes con medidas para facilitar la liquidez, llegando a zonas del tejido empresarial complementarias a las del ICO. Y se han puesto en marcha muchísimas otras medidas concretas y coyunturales, como una dotación especial al Fondo de Provisiones Técnicas de CERSA mediante el cual se pudo dar liquidez a 30.937 pymes con un importe de préstamos respaldados de 2.582 millones de euros.

Ahora, poco a poco, vamos migrando hacia políticas de corte más estructural. Y es en este sentido que estamos enfocando los Fondos de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

¿Los fondos Next Generation EU servirán para auspiciar un cambio en el tejido productivo?

Se están poniendo los medios para propiciar ese cambio. Los fondos a aplicar hasta 2023 ascienden a 70.000 millones de euros, que se distribuyen en diez políticas palanca. La responsabilidad de gestión de mi Dirección General está en la Palanca 5, “Modernización y digitalización del ecosistema de nuestras empresas“.

Si se aprueba el plan tal como ha sido presentado, cuenta con un presupuesto del 23% de los fondos; es decir, 16.075 millones de euros enfocados a ese cambio. Pero el tejido productivo español estaba en transición antes de verse golpeado por la pandemia. Las empresas ya asumían el proceso de descarbonización, lucha contra el cambio climático y transformación digital. Y desde las Administraciones Públicas se las acompañaba. Los fondos de recuperación deben suponer la catalización de ese proceso, para hacer en menor tiempo el camino que se había previsto.

 

Entre las pymes, hay la sensación general de que estos fondos no van con ellas. Bien porque sus proyectos no tienen la envergadura suficiente o porque consideran que ya están adjudicados de antemano a las grandes empresas. ¿Qué les diría?

El tejido empresarial español está mayoritariamente integrado por pymes, por lo que será imposible que no se vean afectadas. Es más, los proyectos sectoriales de transformación se refieren a la cadena de valor y, por lo tanto, a las pymes que la integran. La pequeña y mediana empresa está en el corazón del Mecanismo de Recuperación, Transformación y Resiliencia (MRTR).

Varios son los propósitos de los programas de actuación: incrementar el tamaño de las empresas; facilitar la creación de nuevas; mejorar el clima de negocios; y ganar en competitividad, con un presupuesto asignado de 4.894 millones de euros. Pero junto con los fondos, tienen que venir reformas. Y planteamos dos en el ámbito de las pymes. En  primer lugar, la mejora de la regulación y el clima de negocios, que implica la modernización del marco concursal y una nueva ley de creación y crecimiento empresarial que acometa la simplificación administrativa.

En segundo lugar, la Estrategia España Nación Emprendedora, que pretende generar un nuevo modelo económico basado en el emprendimiento innovador, apalancado en los principales sectores productivos del país.

La pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de contar con cierta autonomía estratégica

Este tejido empresarial pyme, ¿es un problema? ¿Nos falta dimensión?

Que el tejido empresarial español esté constituido mayoritariamente por pymes no es un problema; es la realidad y, además, es lógico que así sea porque este modelo también se reproduce en Europa. Y es que el emprendimiento y la ambición de crear empiezan por lo pequeño. Dicho esto, la productividad de las pequeñas empresas –su valor añadido en relación al empleo es menor que la de las grandes y, sobre todo, que la de las medianas, que son realmente las más competitivas y las que sostienen el tejido empresarial. Por lo tanto, sí, nos falta dimensión. El principal vector de nuestra política de pymes es el crecimiento, porque con cierta masa crítica son más competitivas. Desde lo público debemos acompañar a las micro y pequeñas empresas a innovar y a exportar, que es donde tienen mayores dificultades.

Tamaño PYMES España

 

Generalizando, ¿qué características diría que cumplenaquellas empresas que salen adelante en esta crisis?

Las que mejor han combatido los efectos de la pandemia son las que cuentan con una base sólida en activos y personal cualificado, rasgos distintivos del sector industrial. Como en crisis anteriores, es fundamental acceder a los mercados exteriores. La pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de que el país cuente con cierta autonomía estratégica. Y ésta la aporta la industria. Se ha constatado que depender exclusivamente de producción realizada más allá de las fronteras comunitarias puede dar lugar a desabastecimientos en situaciones límite como las vividas. Hay una sensación general de que la figura del empresario no goza del debido prestigio.

¿Qué cree que podría hacerse para valorizarla?

Tengo dudas sobre esa idea. En todo caso, creo que es importante profesionalizar las tareas de dirección y gestión, sobre todo en las pymes; y llevar al ámbito formativo la importancia del esfuerzo emprendedor, tratando de recuperar la imagen pública de los empresarios como generadores de riqueza y bienestar. Ello no quita el lógico y legítimo objetivo de beneficio. Lo público ha de ayudar, con una regulación que no lastre la competitividad y que, al mismo tiempo, garantice el interés general y los derechos de los trabajadores. También los sindicatos juegan y deben jugar un papel esencial.

Me parece importante llevar al ámbito formativo la importancia del esfuerzo emprendedor, recuperar la imagen pública de los empresarios

Usted acumula una gran experiencia en la Administración y, por lo tanto, ha conocido a muchos políticos y políticas que hoy en día son percibidos como el segundo problema del país.

Los políticos no vienen de Marte, son reflejo de la sociedad de la que proceden. En España, a la tradición libertaria se le suman años de ‘antipolítica’ generada
en el régimen anterior. Soy partidario de la educación para la ciudadanía en las escuelas, que trabaje los valores laicos y de la democracia liberal. Si contamos con una buena base y se asume el concepto de responsabilidad individual en todos los órdenes de la vida, se limitarán considerablemente las posibilidades de penetración de los populismos, entendidos como aquellos que ofrecen soluciones fáciles a problemas complicados, echando siempre la culpa a otros.

La política siempre está en la solución. Se requieren líderes con visión a largo plazo que sean capaces de ir por delante, indicando la ruta y no al revés. Si los líderes caminan por detrás de la sociedad, no pueden ser considerados como tales.



Dejar un comentario

Todos los campos son obligatorios.