Flujo de caja y riesgos de exceso de liquidez en una Pyme

Control de gestión
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Por Jorge Vázquez, Gerente de Consultoría en TACTIO

¿Qué es el flujo de caja?

El análisis de la tesorería de una empresa es de vital importancia hoy en día. Una empresa no solo ha de preocuparse de si su actividad genera beneficios o saber cuánta rentabilidad proporciona, sino que debe de tener en cuenta también si dicha actividad genera los flujos de caja necesarios para poder mantenerla.

Debe saberse si el negocio, con sus ingresos, permite atender los compromisos de pago adquiridos. Y esta apreciación es muy importante, ya que hablamos de ingresos reales no de facturación, y de pagos reales no de partidas de gasto. La facturación no implica necesariamente ingreso, y el gasto no implica necesariamente un pago.

De ahí el dicho que los flujos de caja son la sangre del negocio, lo que permite que este se pueda desarrollar con normalidad y pueda prosperar. De nada sirve un negocio que aporte muchos beneficios contablemente, si por ejemplo no somos capaces de atender pagos a proveedores porque la caja está vacía. Y, en tiempos de crisis y dificultades, más allá de los resultados, se atiende a la tesorería.

Contablemente, los flujos de caja se definen como un indicador de ámbito financiero en el que se agrega al beneficio empresarial las amortizaciones y las provisiones:

FLUJO DE CAJA = BENEFICIO NETO + AMORTIZACION + PROVISION

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¿Por qué se agregan amortizaciones y provisiones?

Las amortizaciones son un coste que no supone una salida del dinero. No hay desembolso efectivo de dinero. Contablemente suponen una minoración del resultado del ejercicio, pero no implican una salida de caja, ya que lo que está reflejando es la depreciación de un activo por su uso. El efectivo, la tesorería, sigue. Lo mismo sucede con las provisiones.

Este concepto nos proporciona una foto instantánea de los flujos de caja, pero debemos ir más allá en su análisis, ya que, para una adecuada gestión de flujos de caja o tesorería, debemos enfocarlo desde un prisma dinámico, es decir, estudiarlos con cierta periodicidad para certificar que las disponibilidades de caja son adecuadas en cada momento, no en uno solo.

Por lo tanto, a través de los flujos de caja intentamos concretar nuestras disponibilidades financieras, el efectivo real que una empresa es capaz de generar en un periodo dado. Esto es de vital importancia porque el análisis continuo de los mismos y su proyección nos ayuda a responder a preguntas tan regulares como:

  1. ¿Cuánto podemos comprar de mercancía?
  2. ¿Podemos comprar al contado o es necesario solicitar crédito?,
  3. ¿Debemos cobrar al contado o es posible otorgar crédito?
  4. ¿Podemos pagar las deudas en su fecha de vencimiento o debemos pedir un refinanciamiento?
  5. ¿Podemos invertir el excedente de dinero en nuevas inversiones?

¿Cómo analizar la dirección financiera de mi empresa?

Una de las tareas más complejas dentro de una empresa es la Dirección Financiera. Estratégicamente se trata de una de las posiciones más relevantes, que, del buen ejercicio de esta, dependerá el buen puerto de la empresa. Para ello debemos saber controlar dicha función; saber si realmente se esta realizando una buena labor. Para ello, de forma resumida, un buen Director/a Financiero/a deberá saber responder a preguntas como:

  • Preguntas relacionadas con ventas y rentabilidad: ¿Cuánto pueden caer las ventas sin perder rentabilidad? ¿Cuál ha sido la rentabilidad de la empresa este mes? ¿Y el anterior? ¿Y respecto al año pasado? ¿Qué clientes generan mayor rentabilidad? ¿Hay alguno que genere perdidas? ¿Cuál es el producto/servicio de mayor rentabilidad? ¿Hay alguno que provoque perdida?
  • Preguntas relacionadas con los costes: ¿A cuántos días cobramos a los clientes? ¿Qué coste supone? ¿A cuánto días cobramos? ¿Qué coste supone? ¿Qué método de cálculo de costes se está utilizando? ¿Cuáles son los costes directos e indirectos de la empresa? ¿Cómo han evolucionado respecto el mes pasado? ¿Qué costes se han incrementado más? ¿Qué facturación mínima debo tener para poder sostener la empresa? ¿Cuánto me cuesta abrir la puerta cada día?
  • Preguntas relacionadas con la financiación y la tesorería: ¿Cuáles son las necesidades financieras para este año? ¿Por qué tenemos problemas de liquidez? ¿Cuánto dinero debemos tener disponible para estar cómodos gestionando el día a día? ¿Cuánto pueden crecer mis ventas con la actual estructura sin necesidad de invertir? ¿Estamos muy endeudados? ¿Cuánto nos podemos endeudar? ¿Qué rendimiento le estamos sacando a cada euro que pedimos.

En la medida en que se demuestre solvencia en la respuesta de estas preguntas, estaremos ante una adecuada gestión, que como puede observarse, responde a cuestiones clave relacionadas con la tesorería, rentabilidades, niveles de endeudamiento, solvencia u optimización de recursos, que permiten al empresario hacer una foto muy precisa de la salud financiera de su empresa.

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Riesgos del exceso de liquidez en una empresa

Hoy día, teniendo en cuenta el entorno en el que las empresas operan y la velocidad en la que suceden las cosas: crisis inmobiliaria, Covid-19, ralentización de la recuperación, hace que por norma general los empresarios muestren cautela y decidan contener riesgos de cara al futuro, a pesar de que el negocio ofrezca buenos resultados. Esto que en principio puede resultar bueno, en exceso no lo es tanto, por varias razones:

 

  • El dinero parado pierde valor con el tiempo. De nada sirve dejar el dinero en efectivo, y menos actualmente con una política monetaria expansiva, ya que la inflación hace que este pierda valor. Por lo tanto, hay que buscar alternativas para las que utilizar el excedente (comprar con descuento que mejora el margen puede ser una opción).
  • No invertir en la empresa hace que esta entre en riesgo de obsolescencia. Se estará realizando una mala gestión si no se invierte en mejoras en los negocios ya que llegara un momento en que las maquinas, camiones, etc queden obsoletas para la industria y es posible que en el preciso momento en que el empresario quiera darse cuenta, ya sea demasiado tarde para realizar la inversión por diferentes motivos: falta de financiación, fuga de clientes a la competencia, … Es necesario definir un plan de inversiones.
  • Costes de oportunidad. La liquidez hay que gestionarle y debe crear una rentabilidad. No realizar inversiones, sea cuales sean, provoca que ese excedente no aporte rentabilidad al conjunto del patrimonio empresarial o familiar. Debe tenerse la liquidez justa y adecuada al negocio, el resto debe rentabilizarse.

Como puede observarse, no gestionar bien los excesos de liquidez tiene connotaciones negativas para los intereses de las empresas y empresarios.

Descuento de flujos de caja: método de valoración

Cuando una empresa toma la determinación de saber cuál es su valor, debe tener en cuenta que existen múltiples métodos para calcular dicho valor. De la conjunción de esos métodos saldrá una horquilla de valoración entre la que se encuentra el valor de dicha empresa. Evidentemente, dependiendo del tipo de negocio que se valore, un método tendrá más sentido que otro, y debe de tenerse en cuenta. Por ejemplo, para calcular el valor de una empresa de autopistas debemos saber el descuento de flujos de caja futuros para calcular dicho valor, cosa que en una empresa donde la carga de inmovilizado y sea intensiva en capital, puede no ser tan relevante.

Existe mucha metodología, pero los métodos mas aceptados por el mercado son:

  • Métodos de balance: valor contable, valor contable ajustado, etc.
  • Métodos basados en múltiplos de: PER, EBITDA,…
  • Métodos de descuento de flujos de caja: donde el mas utilizado es el descuento de los flujos libres de caja ( free cash Flow).

Centrándonos en este último, la valoración por descuento de flujos de caja es un método de valoración que considera a la empresa como un ente generador de flujos de efectivo y estipula que el valor de una empresa proviene de la capacidad de la misma de generar flujos de caja para los accionistas en el futuro.

La generación de flujos futuros no es un dato cierto, sino expuesto a una incertidumbre, y por lo tanto requiere de un ejercicio de estimación detallado y riguroso de la evolución del negocio y la evolución de cada una de las partidas que finalmente determinan el flujo de caja de la empresa en cada periodo. Una vez estimado el flujo de caja en cada periodo que se desee analizar, será necesario descontar la generación de caja de cada periodo por una tasa de descuento que incluya tanto la preferencia temporal como el riego asociado a dicha actividad empresarial. Este descuento normalmente coincide con la rentabilidad mínima exigida, el WACC o un tipo de interés tipo, y debe realizarse para contemplar el principio de que el dinero en el tiempo tiene un valor, y debemos saber ese valor a día de hoy para valorar correctamente ese flujo de caja.

La expresión matemática común a todos los descuentos de flujos es la siguiente:

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Este método de valoración puede tener determinados ajustes como calcular el valor residual, dependiendo de la naturaleza del negocio a evaluar, pero donde realmente esta el reto, es en calcular adecuadamente esos flujos de caja futuros previstos.

¿Qué es el flujo operativo de caja?

La definición de Flujo de Caja Operativo (FCO) es relativamente sencilla, pues consiste en saber, de forma agregada, cual es la cantidad de dinero en efectivo que genera una empresa en el ejercicio de su actividad. Siendo relativamente sencilla la definición, no lo es tanto su gestión, puesto que comprende todas las entradas y salidas de dinero que forman parte de las actividades de la empresa, es decir del negocio. Atendiendo a esto:

  • Se consideran ingresos todo aquel ingreso que provenga de la actividad, bien sea ingreso en efectivo o en forma de derechos de ingresos como por ejemplo pagares.
  • Se considerarán salidas de caja todos aquellos pagos que se realicen atendiendo a la operativa real del negocio. En este marco se encuadran los pagos de materias primas, nominas a empleados, alquileres, tasas, etc, es decir, todo gasto operativo. Por lo tanto, dentro de esta clasificación no se incluyen los intereses financieros, ni las amortizaciones, ni las provisiones, pues no tienen nada que ver con la operativa real de un negocio.

Matemáticamente:

EBIT (Beneficio antes de impuestos e intereses) + AMORTIZACION – IMPUESTOS

Atendiendo a esto, el cálculo de este indicador es muy sólido, robusto, muy difícil de falsear, a que nos permite medir muy bien la salud en la generación de caja de una empresa.

Flujo de caja proyectado: cómo calcularlo

El Flujo de Caja Proyectado consiste en proyectar en un horizonte temporal, normalmente 12 meses, todos los ingresos que una empresa prevé obtener, así como todos los pagos que prevé realizar en el ejercicio de su actividad.

Para calcularlo, debemos seguir los siguientes pasos:

  • Primero determinar el punto de salida. Es decir, determinar los saldos bancarios reales en el momento de comenzar la proyección. No es conveniente hacerlo de forma agregada puesto que cada ingreso se asignará a una cuenta corriente diferente, y debemos hacerlo de forma detallada para según se vaya cumplimentando la proyección, podamos ser proactivos y detectar posibles descubiertos en cuentas y realizar las trasferencias entre cuentas pertinentes.
  • Definir adecuadamente cada ingreso previsto. Es decir, de toda la facturación, atenderemos al vencimiento de la misma y lo reflejaremos en la proyección. Que se facture hoy, no implica necesariamente que se ingrese hoy. Es normal que se cobre a “x” días fecha factura, y es esta fecha en la que debe reflejarse el ingreso.
  • Definir de forma clara el vencimiento de cada gasto. Es decir, cuando se materializa realmente el pago atendiendo a los vencimientos pendientes, siguiendo el mismo principio que con los ingresos.
  • Una vez tenemos ordenados los puntos anteriores teniendo en cuenta los saldos iniciales, se calcula mediante diferencia el saldo operativo para cada periodo.
  • A continuación, y de ser necesario, se proyectan las salidas de caja previstas de proyectos de inversión como naves u otros. Se separa dicho concepto puesto que, hasta el punto anterior, medimos la proyección de la generación de caja del negocio en su esencia.
  • Una vez proyectadas las necesidades de inversión, se restan del saldo operativo calculado previamente.
  • Por último, se contemplarán las salidas de caja previstas en concepto de abono de intereses, amortización de deuda bancaria o también en su caso, la entrada efectiva de dinero procedente de algún préstamo concedido o instrumento similar.

Se separan estos conceptos de todo lo anterior porque aporta mucha visibilidad en el análisis de la tesorería el desglose en tres grandes bloques. Es decir, por un lado, lo concerniente al core business de la empresa, necesidades de tesorería en cuanto inversión y todo lo concerniente a deuda bancaria.

  • Finalmente, por diferencia entre el penúltimo punto y el ultimo, obtendremos el flujo de cada período.

Este control es de vital importancia pues entre otras cosas permitirá saber cuanto se puede destinar a comprar mercancía, si se pueden atender las deudas, si se precisa disposición de efectivo adicional, si se puede seguir con el mismo ritmo inversor y, en definitiva, anticipar situaciones de tensiones de liquidez que puedan derivar en insolvencias.

 

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