Antonio Garamendi, Presidente de CEPYME

Entrevistas
Por Óscar Rodríguez Vaz Dircom y Delegado Territorial de Tactio

Antonio Garamendi es presidente de CEPYME y de CONFEMETAL (Confederación Española de organizaciones empresariales del metal), una de las organizaciones con mayor peso dentro de la patronal, además de Vicepresidente de la CEOE. Es vocal de la fundación FORMETAL, de la Comisión Ejecutiva del Metal de Vizcaya y de la Cámara de Comercio de Vizcaya y del Instituto de Estudios Económicos. Garamendi también ha pertenecido al patronato del Museo Guggenheim de Bilbao, ha sido vocal de Bilbao Metrópoli-30, así como de la Cámara de la Propiedad de Vizcaya y preside la Fundación AYUDARE, cuya actividad principal es abrir pozos de agua potable en Etiopía.

La pequeña y mediana empresa española supone el 75% del empleo y el 64% del PIB del país.¿Qué políticas se deberían impulsar para que desarrolle todo su potencial en valor añadido y empleo?

Las que tengan en cuenta la realidad y las especificidades de este colectivo empresarial, que engloba más del 99% de las empresas de nuestro país. Además, la inmensa mayoría son empresas sin trabajadores o con menos de 10 empleados –lo que se conoce como microempresas–, con unas necesidades muy específicas.

Es trascendental que se consolide la actual fase de crecimiento económico y las pymes mejoren sus expectativas y se planteen nuevos proyectos. Tienen ante sí importantes retos que requieren tanto un esfuerzo propio, como el apoyo de las administraciones públicas para llevar a cabo reformas en políticas administrativa, energética y educativa, así como simplificar la regulación.

Entre estas prioridades destaco el acceso de las pymes y de los autónomos a financiación en condiciones y plazos asumibles; la lucha contra la morosidad; la internacionalización y la innovación; rebajar los costes no salariales que obstaculizan la creación de empleo y promover la digitalización.

“Es prioritario que la pyme acceda a financiación en condiciones asumibles”

¿Considera que la pyme española en general tiene un problema de tamaño?

Es una cuestión bastante relativa. Por un lado, habrá pymes que por falta de dimensión tienen mayores dificultades para competir y expandirse y, por otra parte, hay empresas de reducida dimensión que tienen éxito en su segmento de mercado precisamente por esta condición. La estructura y demografía empresarial están muy vinculadas a las decisiones que toman los empresarios dentro de un marco de competencia que, a su vez, condiciona su acción, su consolidación y crecimiento.

En entornos cada vez más abiertos y competitivos, donde el cambio es una constante, las pymes de menor dimensión están siendo capaces de adaptarse cada vez mejor a los retos que generan los mercados. En particular, las microempresas demuestran día a día que son capaces, no sólo de sobrevivir ante todo tipo de dificultades, sino de satisfacer adecuadamente la demanda de bienes y servicios, generar valor añadido, invertir, innovar, internacionalizarse y retribuir convenientemente a sus propietarios y accionistas.

El debate sobre el tamaño de las empresas debe considerar la suficiencia o idoneidad del ‘stock’ de capital fijo o tecnológico instalado, los niveles de productividad de los factores de producción muy ligados a la educación y formación del capital humano y las ventajas que presenta el marco regulatorio para poder mantener tasas crecientes de actividad productiva y de empleo en el medio plazo.

En cualquier caso, es deseable que la empresa española adquiera mayor dimensión: es la vocación de todo empresario, hacer cada vez más grande su empresa, aunque a veces la situación del mercado no lo haga posible o aconsejable. Deberíamos fijarnos en la pequeña y mediana empresa alemana.

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Usted ha fundado y presidido diversas asociaciones de jóvenes empresarios, tanto del País Vasco como de Iberoamérica. ¿Los jóvenes se acercan hoy con ilusión y vinculación al entorno empresarial?

Cada vez más, los jóvenes ven en el mundo de la empresa una salida profesional y un ámbito en el que desarrollar sus iniciativas y capacidades profesionales. Pero para incrementar el nacimiento de vocaciones empresariales y su consolidación es necesario favorecer la creación de empresas, simplificar los trámites tanto al inicio como en el desarrollo posterior y en la disolución o transmisión de las mismas. También es preciso un cambio cultural que prestigie y reconozca la figura del empresario como generador de riqueza y empleo.

Aparte de sus responsabilidades en CEPYME, usted es empresario y ha estado vinculado a diversos negocios familiares. ¿Qué asignaturas pendientes tiene la empresa familiar hoy?

Uno de los principales retos que debe asumir es la sucesión y continuidad del negocio familiar. La experiencia demuestra que muchas veces las dificultades surgen a partir de la tercera generación.

Conscientes de la necesidad de favorecer estos procesos de transmisión de empresas viables para garantizar su continuidad, CEPYME y la Dirección General de Industria de la Pyme estamos desarrollando un ambicioso proyecto de apoyo a la transmisión de empresas para facilitar la información necesaria, reducir los trámites burocráticos y administrativos que supone la transmisión e identificar los mejores instrumentos de financiación para este tipo de operaciones.

¿Hemos elevado la capacidad de emprender a categoría de mito? ¿Qué se necesita realmente para impulsar un negocio propio con fiabilidad y ciertas garantías?

En los últimos años se aprecia un auge del emprendimiento como salida profesional, en muchos casos obligada ante la falta de oportunidades en el mercado laboral. La creación de empresas siempre es una buena noticia, ya que son el germen de la generación de riqueza y nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, tras este auge del emprendimiento no siempre se encuentran proyectos suficientemente sólidos y, por tanto, la tasa de mortandad empresarial en los primeros años de vida es elevada. Por eso es importante incentivar el espíritu emprendedor y las vocaciones empresariales y crear un clima que favorezca el desarrollo de nuevas empresas que son, en definitiva, la mejor forma de combatir el grave problema de desempleo que tiene nuestro país.

¿Considera la acción filantrópica un retorno necesario a la sociedad como empresario? ¿Qué supone su participación en la Fundación Ayudare, cuya acción se centra en Etiopía?

Las empresas son parte de la sociedad y están implicadas en todos los aspectos que incumben a su desarrollo. La responsabilidad social siempre ha formado parte del día a día de las empresas, aunque no se reconociese de manera expresa. Esta implicación incluye por supuesto el apoyo y participación en proyectos de ayuda a los más necesitados y de desarrollo de las zonas más desfavorecidas, como es el caso de mi participación en la Fundación Ayudare, que centra su actuación en Etiopía.

Cuando me plantearon presidir la Fundación Ayudare le di una visión empresarial. Los patronos de la Fundación son empresarios y ello nos ha permitido centrarnos en los objetivos marcados: facilitar la extracción de agua en la región de Afar, la más calurosa del planeta, con una extensión similar a Andalucía. Hemos creado la primera empresa etíope con capital español, que pertenece a Ayudare, con un equipo formado de personas de la región, que construye pozos a la mitad de precio y cuyos beneficios se reinvierten en la construcción de nuevos pozos, con lo que el retorno es total para los beneficios sociales de la región.

 

¿Como empresario, considera necesario disponer de una visión externa y especializada a la gestión empresarial? ¿Cómo lo valora?

El conocimiento y la experiencia en las tareas relacionadas con la gestión empresarial es esencial para el éxito de la empresa y el asesoramiento experto en estas materias es muy importante, especialmente en el caso de las pymes, que por disponer de menos recursos no siempre cuentan con el personal propio suficientemente preparado en estas áreas



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